Accidente aéreo SATENA HK-661, Farallones del Citará

Los Farallones del Citará albergan una historia insólita y trágica, que con el paso de los años ha ido cayendo en el olvido. Hace ya casi 50 años que los pobladores del corregimiento San Bernardo de los Farallones presenciaron el incidente del avión HK-661 de Satena. Acompáñanos en este ejercicio de memoria histórica, rescantando vivencias y testimonios sobre este suceso ocurrido en la cumbre de Antioquia.

Día del siniestro

Eran las 10 de la mañana del 21 de enero de 1972 en el aeropuerto Olaya Herrera. Un avión Douglas DC-3, de la empresa Satena, se preparaba para iniciar su vuelo rutinario hacia el pacífico colombiano. 39 personas abordaron la aeronave, que tenía como destinos las localidades de Quibdó, Bahía Solano, Condoto, Buenaventura y Cali.

Douglas DC-3 HK 661
El FAC-661 de Satena. (Foto: EL TIEMPO).

A eso de las 10:19 de la mañana, la torre de control del aeropuerto tuvo contacto con el piloto del avión, que declaró estar sobrevolando el municipio de Cármen de Atrato, Chocó. Sin embargo, este sería el último reporte de la aeronave, que horas después fue declarada desaparecida.

Un campesino de Betania, que se encontraba en la quebrada La Bramadora, le comunicó al alcalde que había sido testigo del fatal accidente. En su relato, comentó que había visto al avión “estallar en el aire” y precipitarse a tierra en cercanías al cerro San Nicolás, una escarpada montaña de los Farallones del Citará.

José Luis Cruz, testigo del accidente del avión de SATENA en 1972
José Luis Cruz, el campesino antioqueño que afirma haber visto el momento en que el avión de SATENA “explotaba” en el aire. (Foto de R. Ruiz, enviado especial).

Inmediatamente las autoridades, grupos de rescate y medios de comunicación hicieron presencia en la localidad, con el propósito de ubicar la aeronave y rescatar posibles sobrevivientes. Sin embargo, lo escarpado del terreno y el pésimo estado del tiempo durante esos días, dificultaron en gran manera las labores de exploración y sobrevuelo.

En los días siguientes según columnas del periódico EL TIEMPO, alrededor de 300 personas, en su mayoría familiares y campesinos de la región, se adentraron en lo profundo de la cordillera para buscar señales de la aeronave. Esto era complementado por sobrevuelos de decenas de aviones que “realizaban arriesgadas maniobras” para tratar de ver algo a través de la espesa neblina que cubría la zona.

Hallazgo del avión de Satena

No fue sino hasta el 25 de enero que un avión de la Fuerza Aérea Colombiana comunicó haber hallado la aeronave, en una escarpada ladera a unos 200 metros de la cima del Cerro San Nicolás. El fotógrafo Wilberto Castañeda, del diario EL ESPACIO, fue el primer reportero en fotografiar el sitio del accidente y parte de los restos de la aeronave.

  • Cerro San Nicolás, año 1972, sitio de accidente - Foto de Wilberto Castañeda
  • Cerro San Nicolás, año 1972, sitio de accidente - Foto de Wilberto Castañeda
  • Restos de avión Satena - Cerro San Nicolás - Wilberto Castañeda

Ante la noticia del hallazgo, se intensificaron las labores de búsqueda por tierra y aire. Sin embargo, pilotos y autoridades señalaban la imposibilidad de aterrizar helicópteros en el sitio de rescate, debido a lo fuerte de los vientos y lo escarpado del terreno. Fue tal la dificultad, que el 28 de enero, en un avión tripulado por familiares, sacerdotes y dirigentes de la región, se sobrevoló el sitio del siniestro, arrojando flores y declarando el lugar como camposanto, poniendo fin a las labores de rescate.

Pese a esto, un grupo de unos 28 campesinos, que desde hace más de 10 días habían intentado escalar la montaña, lograron llegar el 1 de febrero al sitio del accidente. La comitiva iba comandada por el sacerdote de Farallones, Ricardo Saldarriaga, un joven de apenas 23 años que había decidido llegar al sitio del accidente para rescatar los restos de monseñor Gerardo Valencia Cano, uno de los pasajeros de la aeronave.

Aníbal Zapata campesino región Farallones del Citará
Antonio Zapata, a la izquierda, fue el primer baquiano que avistó el avión de Satena. A la derecha, un pantalón de mujer que fue encontrado intacto, junto con otros objetos de varios de los pasajeros del aparato trágico. (Telefoto EL TIEMPO, de Jorge Parga).

Quienes informaron sobre la llegada del grupo de rescate, llevaron como evidencia prendas de vestir y documentos de algunos pasajeros, indicando que no habían encontrado sobrevivientes, pero que algunos cuerpos se hallaban recostados sobre árboles, insinuando que pudo haber personas que resistieron el impacto, pero murieron poco después debido a la gravedad de sus heridas o la falta de auxilio.

Con esta noticia, las autoridades retomaron las labores de búsqueda e indicaron que buscarían un “rescate total”. Por su parte, el grupo de rescate empezó la construcción de un improvisado helipuerto, con el ánimo de lograr aterrizar un helicóptero que permitiera el rescate de los cuerpos. Esto fue posible gracias a las arriesgadas maniobras del teniente Betancur.

Regreso del padre Saldarriaga

El 3 de febrero, el padre Ricardo Saldarriaga pudo regresar a Ciudad Bolívar con los restos de monseñor Gerardo Valencia Cano. A su salida del helicóptero, fue abordado por una multitud de personas y periodistas que lo felicitaron por su valentía. El padre, bastante deshidratado y hambriento, accedió a dar declaraciones a un reportero de EL TIEMPO:

“Salimos hace diez días. En aquella ocasión tomamos un rumbo equivocado y nos sentimos perdidos. Pero afortunadamente encontramos el regreso. En Farallones se organizó otra misión terrestre, pero yo había dicho que no iba. Los baquianos expresaron que no saldrían sin mí, debido a las experiencias que obtuve cuando el rescate de Omar Trujillo… Aquello fue más fácil”.

“El ascenso al cerro lo comenzamos con muchos peligros. Nos amarrábamos con cualquier cosa, sin mirar hacia el fondo del peñasco. Fue un ascenso con las uñas y agarrándonos a las ramas que tenían mayor consistencia. ¿Ve estas heridas?… Pues son producidas por esas ramas”.

Para leer la entrevista completa, puedes revisar esta transcripción tomada de el periódico EL TIEMPO, página 8.

  • Ricardo Saldarriaga sacerdote San Bernardo de los Farallones 1972b
  • Ricardo Saldarriaga sacerdote San Bernardo de los Farallones 1972 bajando de avión

Aventura de fotógrafo de EL TIEMPO

Esa misma mañana, el fotógrafo Jorge Eliecer Parga Salcedo decidió tomar un helicóptero que volvía al cerro a rescatar más cuerpos. Su intención era fotografiar el avión y las escarpadas montañas donde se había estrellado. Una vez en el aire, el piloto tuvo que dejarlo en el “cuarto descansadero”, debido a las malas condiciones climáticas. Como consecuencia, Parga tuvo que ascender hasta el avión por tierra, con la ayuda de baquianos y campesinos que estaban en el lugar:

“La subida fue en medio de una pared casi lisa, agarrados por unos garfios hechos por los baquianos y ayudados por los cardos que hay en el terreno. Aquí me tocó encerrar las cámaras en polietileno, al empañarse los lentes. Dos veces sentí la muerte cerca. Una cuando casi me caigo arrastrado por los tenis que llevaba puestos al resbalarme en momentos en que cruzaba un paso agarrado por cuerdas. La segunda cuando el mareo me envolvió y cerré los ojos para no ver lo que tenía abajo. Era un precipicio de más de tres mil pies”.

Jorge Eliecer Parga, fotógrafo de EL TIEMPO

Pese a las dificultades de acceso, el fotógrafo logró llegar al sitio del avión y regresó con registros valiosos, que muestran lo extremo del ascenso, con sitios de escalada sobre cascadas temporales formadas por la lluvia.

  • Baquianos escalando una cascada en el cerro San Nicolás - 1972
  • Baquianos agarrados de las manos, escalando rocas en el cerro San Nicolás - 1972
  • Restos del DC-3 siniestrado en los Farallones del Citará - 1972

Al final, luego de las labores de rescate, se estima que fueron recuperados unos 28 cuerpos, aunque esta información es variable. Lo cierto es que algunas de las víctimas nunca pudieron ser rescatadas. Este accidente marcó a una generación de personas que vivieron en carne propia las inclemencias del tiempo y lo agreste que puede ser esta majestuosa montaña de los Andes Occidentales.

Si quieres conocer a profundidad la información disponible sobre el accidente, te invitamos a visitar la transcripción realizada sobre las noticias de EL TIEMPO referentes a este suceso:

[Archivo EL TIEMPO] Accidente aéreo de 1972 – Farallones del Citará – DC-3 HK-661 SATENA.

Fuentes

Ver Fuentes

[1] Periódico EL TIEMPO, ediciones impresas del 22 de enero al 10 de febrero de 1972, disponibles en https://news.google.com/newspapers?id=droqAAAAIBAJ&sjid=uWYEAAAAIBAJ&hl=es&pg=1626%2C2828108

[2] Diario EL ESPACIO, ediciones impresas del 22 de enero al 8 de febrero de 1972, cortesía de la Biblioteca Nacional de Colombia.

[3] Iván Solís Moreno, Luis Arcadio Franco, comunicación personal.

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